domingo, 1 de mayo de 2011

El mejor de los Parentescos

Hoy que se llega en este blog a las 2000 visitas gracias a todos vosotros, se celebra (a parte de muchas bodas y comuniones) un día que me hace despertar un sentimiento de envidia tremendo. Hoy es el día de las creadoras de personas, de las que dan sentido a lo creemos que es nuestra vida, de las que de diferente manera (gracias a dios, porque si no sería muy aburrido esto) tienen la capacidad innata de dar cariño, de querer y comprender.

Este año tengo un amplio abanico de tipos de madre diferentes alrededor mía. En primer lugar me gustaría acordarme de la que se estrena, y es que no ha habido este año un momento mas bonito que aquel en el que se hacía realidad este sueño. Casi un año después, me alegra ver que apunta manera en esto de criar hijos, que no se puede tratar con mas sensibilidad, sensatez y madurez a una criatura como mi Santi.

Si nos vamos al otro extremo de la experiencia me quedo sin palabras. Siguen pasando los años y sigue mi gordita dando lecciones de como se lleva una familia tan grande como la suya adelante. Aun mas valor tiene lo suyo, por eso ella merece mención especial. Ella no tuvo nada de lo que ahora se considera primordial para criar a un hijo, y solo hay que ver las maravillosas personas que son todos mis tías y tíos.

En este extremo de la experiencia también podemos encontrar, aunque desgraciadamente sea en contadas ocasiones, a la madre que es capaz de ganarse ese nombre aunque la biología se lo quite. Esto debería hacernos aprender, todos podemos querer como una madre. Cuando hablo de este tipo de "madre" no me refiero solo a mi raíz gaditana, sino a aquellas que saben querer, aunque busquen al Soberano por el Arco de la Macarena.

Pero para mi la palabra madre, como para todos vosotros, tiene una imagen que no puedo borrar de mi mente cada vez que la pronuncio:


Yo en esos brazos me he sentido salvado del mundo y sin embargo esos mismos brazos me empujaron hacia ese mismo mundo para descubrir lo que me esperaba en esta vida mía, descubriendo a la vez la falta que estos me harían a lo largo de mis años. Este cuarto de siglo de cariño que me has regalado me ha enseñado a llevar a cabo todo lo que me proponga. Pero no de cualquier forma, si no dándome un ejemplo con tu vida misma. Si una mujer te hace ver que eres un privilegiado por su forma de educarte a ti y a tu hermana durante doce años, y ya con cuarenta es capaz de volver a empezar y fabricar dos maravillas como son mis hermanos, construyendo cada día su casa  y manteniendo una casa unida como aprendió de su santa madre.

No puedo agradecerte todo lo que nos has dado a todos, pero intentaré que cada día te sientas orgullosa del esfuerzo que has realizado por nosotros.

Muchas Felicidades a todas, porque todas sois estupendas por el simple hecho de darnos la vida.

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