martes, 23 de noviembre de 2010

Otro sueño que se acerca

Todo aquel que me conoce sabe lo importante que fue para mi la escapada que me pegué por Francia, mi año de Erasmus. Es mas, hay gente que se ha dedicado a ruborizarme a base de sorpresas misteriosas que, al estar basadas en mi tema favorito de conversación, han encontrado un rincón en lo que está mas adentro de lo interno.

Tengo que confesaros a los que no lo sepáis que en cierto modo lo de Marsella fué un error, que para mi esta ciudad era como puede ser para un cocinero de profesión unos nuggets de pollo, o sea, la última de mis opciones. Mi primera opción fue durante varios meses la ciudad eterna a la que todos los caminos llevan, la de Rómulo y Remo, la en tantas noches por mi soñada Roma.

Pues sin ir mas lejos, dentro de algo mas de 24 horas, cogeré un avión que me llevará a mi antiguo sueño, una experiencia Erasmus en Roma. Voy de visita por aquellas tierras para ver a un compañero de Facultad que anda por allí estudiando mucho y que ya se está comportando como un excelente anfitrión. Otro viajito sin pagar alojamiento, no es que esté yo forrao señores, ¡¡¡es que hay que buscarse las papas!!!

A pesar de haber ya visitado esta grandiosa ciudad de forma fugaz, esta vez lo hago de forma diferente y especial. Este viaje no es en solitario, ni mucho menos. Es mas, la idea de volver a Roma no fué mia, fue de un amigo que yo tengo, con el que nunca he ido mas lejos de Benalmádena. De un amigo con el que no suelo irme por ahi un fin de semana, ni he hecho nunca planes con sus vacaciones para hacer algo juntos. Al describirlo así parece que es alguien poco cercano, y en algún momento me lo ha podido parecer hasta a mi, pero nada mas lejos de la realidad. Creo que hay personas que, porque si, son amigos tuyos. Y que por muy lejos que estén o por poco que los veas siempre seguirán siendo algo asi como un brazo o una pierna. Pueden no ser como tu, no pensar como tu, no vestir como tu, no cuidarse los tobillos como tu, pero te sientas con ellos un rato, y vuelves a estar en aquel banco, o en aquel vestuario, o en aquella cocina merendando. Vuelves a vivir alegrías y ratos que preferirías no recordar. Vuelves a hacer un lote a medias, a trazar un plan estrategico para pasar la barrera de los porteros del Wall Street, a ahorrarte 20 centimos en taxi... Y con un amigo de esos tengo el honor de volver al que fué mi sueño.

Puede ser que sea porque ya me esté acostumbrando a viajar, pero prefiero pensar que el hecho de que me haga mas ilusión la compañía que el viaje en si sea porque esta es indescriptiblemente esperada.

He aquí mi sueño que cumplir, que seguro dará a luz este fin de semana mas y mas sueños.

Todos ellos los iré cumpliendo sin prisas, porque tengo tiempo.

Tengo mucho tiempo.



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